DISCO SOLAR SIPEMBÓ

En pleno centro geográfico de la república mexicana se encuentra el Valle de Santiago, uno de los 46 municipios que integran el estado de Guanajuato; fabuloso lugar de cráteres generados por impactos de meteorítos que al parecer están en correspondencia con las estrellas y donde también se localizan rastros de un antiquísimo culto celeste.
De un tiempo a esta fecha, el Valle de Santiago, en el estado de Guanajuato, en el centro mismo de la república mexicana, se ha convertido en el centro de una serie de encuentros relacionados con OVNIS y seres extraterrestres.
Se habla de un mundo subterráneo donde habitan seres gigantescos que de vez en cuando suben a la superficie y establecen contacto con los lugareños. Se dice también que estos seres le han transmitido a un campesino el secreto para cultivar verduras gigantescas y que todas las noches surgen de las lagunas naves voladoras que se elevan hacia el cielo.

Oscar Arredondo en su charla con Mantra FM 91.9 de buenos aires, argentina cuenta cómo se logra tener cultivos gigantes a partir de una técnica muy particular de cultivo que ha sido prohibida su transmisión y enseñanza. Así mismo habla sobre cómo conectar con las distintas luminarias a partir de orientaciones cardinales y sonidos.

Disco Solar Sipembó

El Disco Solar Sipembó se halla entre el Cerro Culiacán y el lago Yuriria. Esta elipse que se ve en el mapa es un punto energético de vital importancia, ya que lo conforman una triangulación de Luz que irradia consciencia a toda la zona de México.

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Claves de acceso y modo de trabajar con Sipembó

EL Disco Solar Sipembó actúa como equilibrador y regulador de los discos de Emanashi (Monte Shasta ) y de Aromane (Mosquitia.- Honduras).
Hay tres niveles distintos en el Disco Solar, los cuales cada uno de ellos tiene una llave de acceso.

Si mantralizamos el nombre de Sipembó siete veces mientras escuchamos los sonidos de su vibración nos lleva al primer nivel de sanación de los centros y vórtices de energía de todos los seres vivos del planeta. Limpia, armoniza y regula nuestros vórtices de todas las experiencias de tercera dimensión, desvinculándolos de la dualidad incomprendida e integrándolos en luz sagrada con todos nuestros cuerpos.
Si mantralizamos el nombre de Sipembó (que está formado por siete letras) siete veces seguidas durante dos rondas, nos conectará con el segundo nivel vibratorio. La comprensión y entendimiento a través de la observación, con esta sintonía restauraremos la funcionabilidad pineal uniéndola con Emanashi.

Activa nuestro entendimiento interno de quiénes somos y la visión de poder vernos en conciencia y a través de nuestra excelencia.

Si mantralizamos Sipembó con su nombre y sonido siete veces seguidas durante tres rondas, accedemos al tercer nivel vibratorio de la herramienta

Solar poniéndonos en contacto con nuestros hermanos mayores tanto intraterrenos como exteriores a la superficie.

Estos tres niveles hace que en la irradiación del disco se forme una triangulación sagrada generando un movimiento elíptico en la zona de Culiacán, y el lago Yuriria, que restablece nuestro equilibrio interno sintonizando con nuestra propia luz interior y con la sabiduría de nuestros hermanos.

Orión y Sipembó

Orión (“El Cazador”) es una de las constelaciones más destacadas en el firmamento. Sus estrellas son muy brillantes y visibles desde ambos lados del hemisferio en invierno. Su rasgo más distintivo es una agrupación de tres estrellas en el centro de la constelación, conocidas como el Cinturón de Orión, Las Tres Marías o Los Tres Reyes Magos. La constelación de Orión es reconocida universalmente, no sólo ahora sino a lo largo de la historia del hombre: en diversas civilizaciones podemos ver cómo esta agrupación de estrellas fue objeto de admiración, devoción e incluso inspiración en la construcción de complejos arquitectónicos.

Los Discos de América del Norte Simbolizan El Cinturón de Orión

Emanashi, conectaría con la sabiduría de Mintaka. Alnilam, sería la estrella que conecta con Sipembó , es una super gigante azul de magnitud 1,7 que ilumina la nebulosa NGC 1990. Es la estrella más brillante del cinturón de Orión. Y, por último Alnitak, con el disco de Aromane.

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MAPA ENERGÉTICO SOLAR